domingo, 4 de enero de 2026

Daños colaterales



Cuando leí en una de las cuentas de redes sociales de mi hija sus palabras celebrando lo ocurrido la madrugada del 3 de enero en Venezuela, no me pude hacer el loco, como tengo costumbre, y le contesté, lo cual generó un intercambio de opiniones que derivó de mi parte en el texto que sigue (Daños colaterales fue la expresión que ella utilizó al mencionar la destrucción de bienes, muertos y heridos como consecuencia del bombardeo de esa madrugada):

Respeto tu derecho a expresar tu opinión, lo que no me puedes pedir –ni yo a ti– es que respete esa opinión. Yo siempre he estado dispuesto a asumir las consecuencias y la defensa de lo que digo, delante de quien sea. Disculpa la crudeza con la cual te he hablado, pero esos son "daños colaterales" de tu opinión.

Por otra parte, ahora me doy cuenta de que no hice bien cuando estabas por irte a Colombia y en vez de plantearte ciertas cosas sobre las circunstancias de tu viaje, callé (sabes perfectamente que no quería que te fueras, así como que tampoco lo querían tus hermano, ni tu prima que estaba allá, pero también sabes que respetando tu decisión con mucho dolor te apoye, te apoyamos). Sin embargo, ahora te lo digo: tú y yo sabemos que no te fuiste por sentir persecusión política ni mucho menos, sino porque tuviste la oportunidad de irte a comenzar una nueva vida con la que era tu pareja, lejos del qué dirán. Lamentablemente, eso no salió bien y tu hija tuvo que sufrir las consecuencias, padeciendo maltrato psicológico y grandes carencias.

Si bien en Venezuela había dramática escasez y una situación económica mucho peor que la actual (las razones las podríamos discutir eternamente), y eso abonó para que te fueras, a ti el chavismo no te expulsó de nuestro país; tú y solo tú tomaste la decisión de irte corriendo tras una ilusión. Y este no es un tema político, aunque lo más fácil para ti sea echarle la culpa de las desgracias derivadas de tu decisión a Maduro.

Lo peor es que existen millones de personas como tú fuera del país que se fueron con distintas motivaciones –claro, ayudadas por el fervor y la propaganda política que afirmaba que no había futuro en Venezuela para ustedes– y que ahora en vez de respetar la decisión de la abrumadora mayoría que se quedó (chavistas y no chavistas), hacer su vida tranquilos donde están y dejar que vivamos en paz, cada vez que pueden apoyan locuras y aventuras que afectan negativamente las vidas de quienes sí estamos en nuestro país. Parece como si en el fondo no quisieran enfrentar el hecho de que nuestra decisión de vivir aquí es tan buena y tan respetable como la suya de irse. 

Esto si es político y muy político: ignorar de forma deliberada la historia les permite apoyar olímpicamente el inminente saqueo y destrucción de Venezuela, disfrazado de lucha por la libertad, lucha contra las drogas y lucha contra cualquier cosa ridícula que se les ocurra. Resulta que su salvador (EUA) no es primera vez que "salva" a un país del "comunismo" y lo convierte en un despojo, pero no, hay que enfrentarse con esa realidad y mejor no, porque requiere investigar mucho y a lo mejor encima terminan viendo algo que no quieren ver.

Hija, te amo inmensamente, pero en este momento siento que amo aún más a esta Venezuela que nos vio nacer a los dos.


Recibe un abrazo.


Alexis Espinoza