domingo, 4 de enero de 2026

Daños colaterales



Cuando leí en una de las cuentas de redes sociales de mi hija sus palabras celebrando lo ocurrido la madrugada del 3 de enero en Venezuela, no me pude hacer el loco, como tengo costumbre, y le contesté, lo cual generó un intercambio de opiniones que culminó de mi parte con el texto que sigue (Daños colaterales fue la expresión que ella utilizó al mencionar la destrucción de bienes, muertos y heridos como consecuencia del bombardeo de aquella madrugada):

Respeto tu derecho a expresar tu opinión, lo que no me puedes pedir –ni yo a ti– es que respete esa opinión. Yo siempre he estado dispuesto a asumir las consecuencias y la defensa de lo que digo, delante de quien sea. Disculpa la crudeza con la cual te he hablado, pero esos son "daños colaterales" de tu opinión.

Por otra parte, ahora me doy cuenta de que no hice bien cuando estabas por irte a Colombia y en vez de plantearte ciertas cosas sobre las circunstancias de tu viaje, callé (sabes perfectamente que no quería que te fueras, así como que tampoco lo querían tus hermano, ni tu prima que estaba allá, pero también sabes que respetando tu decisión con mucho dolor te apoye, te apoyamos). Sin embargo, ahora te lo digo: tú y yo sabemos que no te fuiste por sentir persecusión política ni mucho menos, sino porque tuviste la oportunidad de irte a comenzar una nueva vida con la que era tu pareja, lejos del qué dirán. Lamentablemente, eso no salió bien y tu hija tuvo que sufrir las consecuencias, padeciendo maltrato psicológico y grandes carencias.

Si bien en Venezuela había una dramática escasez y una situación económica mucho peor que la actual (las razones las podríamos discutir eternamente), y eso abonó para que te fueras, a ti el chavismo no te expulsó de nuestro país; tú y solo tú tomaste la decisión de irte corriendo tras una ilusión. Y este no es un tema político, aunque lo más fácil para ti sea echarle la culpa de las desgracias derivadas de tu decisión a Maduro.

Lo peor es que existen millones de personas como tú fuera del país que se fueron con distintas motivaciones –claro, ayudadas por el fervor y la propaganda política que afirmaba que no había futuro en Venezuela para ustedes– y que ahora en vez de respetar la decisión de la abrumadora mayoría que se quedó (chavistas y no chavistas), hacer su vida tranquilos donde están y dejar que vivamos en paz, cada vez que pueden apoyan locuras y aventuras que afectan negativamente las vidas de quienes sí estamos en nuestro país. Parece como si en el fondo no quisieran enfrentar el hecho de que nuestra decisión de vivir aquí es tan buena y tan respetable como la suya de irse. 

Esto si es político y muy político: ignorar de forma deliberada la historia les permite apoyar olímpicamente el inminente saqueo y destrucción de Venezuela, disfrazado de lucha por la libertad, lucha contra las drogas y lucha contra cualquier cosa ridícula que se les ocurra. Resulta que su salvador (EUA) no es primera vez que "salva" a un país del "comunismo" y lo convierte en un despojo, pero no, hay que enfrentarse con esa realidad y mejor no, porque requiere investigar mucho y a lo mejor encima terminan viendo algo que no quieren ver.

Hija, te amo inmensamente, pero en este momento siento que amo aún más a esta Venezuela que nos vio nacer a los dos.


Recibe un abrazo.


Alexis Espinoza

lunes, 3 de noviembre de 2025

Buenos muchachos



A pesar de que ese empresario de dudoso éxito devenido en presidente, contestó a la reportera hablando y gesticulando con una imitación ramplona de Marlon Brando como Vito Corleone (The Godfather / El Padrino), su comportamiento se asemeja más al de Tommy DeVito, el personaje impulsivo y sanguinario que le valió el Oscar como mejor actor de reparto a Joe Pesci en 1990 (Goodfellas / Buenos Muchachos).

No sería la primera vez que Estados Unidos de América (EUA) interviniera en otro país y –más que seguro– tampoco la última, pero sí es la primera ocasión cuando uno de sus presidentes se hace preguntar si va a utilizar a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), para luego declarar con la arrogancia propia del personaje que interpreta que sí, que ordenó a la CIA iniciar (?) acciones encubiertas dentro de esa nación (Venezuela), renunciando al factor sorpresa, una de las grandes ventajas asociadas con ese tipo de acciones; claro, lo hizo en favor de la que es su arma preferida desde sus días de hacer negocios privados y quebrar empresas, la intimidación.

Contrariamente, durante la Guerra Fría EUA mantuvo un manto de misterio tal sobre la CIA, que en buena parte de los países bajo el influjo de la OTAN ni siquiera se la mencionaba o si se hacía, su existencia era puesta en duda y hasta considerada una leyenda urbana.

La compañía –como le dicen "cariñosamente" a ese aparato con sede en Langley, Virginia– tiene una historia de 78 años que puertas adentro se estima exitosa, pero de consecuencias terribles para los países donde ha actuado. Basta con revisar el testimonio de Phillip Agee, agente con estudios en filosofía, que tras 12 años de servicio decidió no solo renunciar, sino también escribir un libro (Dentro de la compañía: diario de la CIA, publicado en 1975) donde describe entre otros asuntos, acciones de la organización en diversos países, como por ejemplo, las realizadas en Ecuador:

Teníamos que hacer nuestro trabajo a cualquier precio. El Vicepresidente del país –Reinaldo Varea– era agente de la CIA. Nosotros le pagamos $ 1.000 mensuales y le mantuvimos una "suite" en el mejor hotel de Quito para que llevara sus mujeres. El doctor Felipe Ovalle, médico personal del Presidente, también estaba en el presupuesto de la CIA. De igual forma el Presidente de la Cámara de Diputados, el Ministro de Hacienda, el Ministro del Trabajo y el jefe de la Policía de Inteligencia. Varios dirigentes de los partidos de derecha y algunos miembros claves del Partido Comunista, como también el Director de Inmigración. Esto fue como si hubiéramos tomado el país. Pensaba que no había nada malo en lo que hacíamos, pues la CIA, sólo nos decía que teníamos que ganarle tiempo al comunismo. Por eso, trabajé como un demonio y recorrimos el Ecuador a todo vapor. Esto fue como una fantasía del poder absoluto (...)

Agee también mencionó una serie de hechos en donde estuvo la mano oculta de la CIA y que fueron comprobados por el Congreso estadounidense en la década de 1970, entre los cuales destacan los intentos de asesinar a Fidel Castro (6 veces hasta ese momento), los asesinatos de Martin Luther King, Rafael Leonidas Trujillo, Ngo Dinh Diem, Patricio Lumumba y el General chileno, René Schneider. Además, en los testimonios tomados en el Senado de EUA se evidenciaron nexos muy claros entre la agencia y el caso "Watergate", sus estrechos vinculos con la mafia internacional, un plan de invasión de Portugal desde las bases norteamericanas de España y su participación final en el asesinato del Presidente Kennedy.

Si en casa los buenos muchachos de Langley participaron en el asesinato de su propio presidente, ¿qué serán capaces de hacer en cualquier parte del mundo bajo las órdenes de Tommy DeVito?


[Vale aclarar que la fuente de lo aquí citado sobre el libro de Phillip Agee, es el libro Historia de una censura (1979), de José Antonio Pérez Osuna (por cierto, hermano de Nitu Pérez Osuna... sí, esa misma), el cual recoge íntegros los textos publicados en su columna Pauta entre 1977 y 1978, que habían sido mutilados por la censura oficial durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez].


Alexis Espinoza



miércoles, 15 de octubre de 2025

Algo maravilloso o no confundir




Ya han pasado cinco días desde que se anunció el veredicto del Nobel de la Paz y todavía se escuchan las voces de infinidad de intelectuales y de antiguos ganadores, que esgrimen toda clase de argumentos buscando convencernos de que la ganadora de este año no lo merecía. 

Nada más desacertado que llevar las cosas por ese camino. Es como si nos negáramos a degustar el rico fruto de la planta del ananás, porque los colonizadores le encontraron cierto parecido con el del pino y también lo llamaron piña.

Lo que ha ocurrido es algo maravilloso: el comité del Nobel creó una nueva categoría y, al parecer, aún no lo sabe o decidió saltarse la burocracia incluyendo como de la paz lo que realmente es un premio al fracaso político, porque no debe ser ninguna mantequilla instaurar una categoría cuando don Alfredo dejó instrucciones más que precisas para lavar su apellido, lo cual en sí mismo ha sido un rotundo fracaso, en vista de que el premio ha servido para que invariablemente cada año recordemos quién inventó esa forma tan eficaz de matar y destruir que es la dinamita (y pensar que con tanto invento atroz desde entonces para acá, de no ser por la Fundación Nobel, de seguro ya nadie recordaría quién creó los fulanos cartuchos).

Volviendo al tema de la injusticia que se está cometiendo con la más reciente ganadora del Nobel de la Paz, basta con examinar de forma somera sus méritos para caer en cuenta de que, de ser categorizado el premio correctamente, todos estaríamos más que contentos: casi un cuarto de siglo de actividades y asociaciones de todo tipo para lograr un cambio de régimen político que ha anunciado sin descanso y que jamás ha llegado (ojo, no confundir su exitosísimo fracaso político con fracaso económico, porque en ese sentido ha obtenido un jugoso resultado en el transcurso de su quehacer durante veintipico de años, sería un tremendo error).


Alexis Espinoza

martes, 22 de abril de 2025

COMO EL 007: con licencia para matar


A propósito del fallecimiento del incomodísimo Papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio, Buenos Aires, 1936 - Ciudad de El Vaticano, 2025), quien durante un papado relativamente corto (no tanto como el de Juan Pablo I, aquél que osó iniciarse investigando las finanzas de El Vaticano), les movió el piso a misóginos, homofóbicos y pedófilos dentro de la jerarquía eclesiástica y alzó su voz por los oprimidos del mundo de tal manera que fue llamado –entre otras cosas– "representante del maligno en la Tierra" y "comunista", por el actual presidente del país donde nació, se me antoja recomendarles LA SANTA ALIANZA cinco siglos de espionaje vaticano del también argentino Eric Frattini (Espasa-Calpe, 2006).

Es una obra que sorprende por los detalles que expone acerca de cómo han venido accionando en todo el mundo durante cinco siglos los servicios secretos de El Vaticano, desde que fueron fundados por Pío XII en 1566 y cómo han influido decisivamente en no pocos episodios que hoy recoje la historia universal. Para tener una idea de lo documentado escrupulosamente por Frattini, vale destacar, por ejemplo, que los primeros explosivistas que conoció la humanidad fueron producto del entrenamiento sistemático del aparato de contraespionaje vaticano, cuyos agentes eran (?) reclutados de forma exclusiva entre la comunidad de sacerdotes, los cuales también aprendían (?) lucha cuerpo a cuerpo y asesinato con puñal, así como las artes del disfraz y de la seducción.

En resumidas cuentas, se trata de un libro que no pude soltar hasta que lo terminé de leer. Luego, con más calma, lo he leído completo un par de veces, amén de la infinidad de pequeñas consultas que me proporciona continuamente.


Alexis Espinoza 

miércoles, 20 de marzo de 2024

¡Quién lo hubiera creído!




Hace pocos días tuve la oportunidad de pasar por la entrada de mi liceo, el "Carlos Soublette" (San Bernardino, Caracas), y presenciar algo que ni en mis visiones adolescentes más descabelladas hubiera imaginado. Había una patrulla de la Dirección General de Contra Inteligencia Militar (DIGECIM), antiguo DIM, estacionada justo en la entrada. 


En mis tiempos –estudié allí entre 1975 y 1980– era inconcebible ver una patrulla en las inmediaciones de un liceo sin que causara alguna alarma entre los estudiantes, ya que como todos sabíamos, policías + estudiantes = disturbio y patrullas + liceo = allanamiento. Por eso me llamó "poderosamente" la atención (como reza el lugar común) que a nadie parecía importarle la presencia de aquella camioneta. Definitivamente hay cosas que han cambiado; algunas para bien y otras no, pero definitivamente algunas han cambiado.


Ya no son los tiempos de los "casco blancos" de la Policía Metropolitana en la "Venezuela saudita", ni los del napalm en la Guerra de Vietnam, menos aún los de la Operación Cóndor y sus más de treinta mil desaparecidos solo en Argentina, ni los de las protestas de los bachilleres sin cupo en el centro de Caracas... ya no lo son.


Alexis Espinoza

jueves, 29 de febrero de 2024

Lorenzo y los testículos de Jehová

 


Acostumbramos acompañar los textos con alguna fotografía (a veces con más de una), pero en esta ocasión la prudencia aconseja no hacerlo. Por otro lado, esa misma señora mal encarada que en incontables ocasiones nos aguó la fiesta y que, incluso, más de una vez ya a punto de hacer algo nos empujó en sentido contrario, también ha aconsejado que dejáramos en claro ciertas cosas antes de adentrarnos siquiera un poco en el tema que nos ocupará. 

Entonces, vale decir que la persona de la cual hablaremos en tono anecdótico sí existió y que lo que se dirá en torno suyo es cierto (el margen de error respecto a la veracidad del asunto es por cuenta de mi memoria). Es tan cierto como que era un mamador de gallo, con frecuencia irreverente, capaz de ponerte en situaciones embarazosas. También es necesario resaltar que era católico y que no manifestaba animosidad alguna contra las otras religiones, pero ni pestañeaba a la hora de hacer chistes alrededor de cualquiera de ellas, tanto así que la propia solía ser su principal “víctima”. 

En una ocasión llegó a la puerta de la casa una mujer mayor que estaba cumpliendo una penitencia luego de haber pedido por su salud y resultar curada (ojo, no atestiguamos aquí una relación causa-efecto); había prometido ir de casa en casa dando testimonio de su curación y pidiendo limosna para mandar a hacer cierta cantidad de misas. A Lorenzo no se le ocurrió mejor idea que hacerse el sordomudo y entró en amena “conversación” con la penitente por medio de gestos y gemidos, lo cual tomó por sorpresa al resto de los presentes, quienes buscando de contener la risa no tuvieron más remedio que seguirle la corriente (ante un “¡Ay, él es mudo!… ¿De nacimiento?”, alguien respondió “No, eso fue de repente”). La señora recibió una limosna muy generosa del mudo improvisado y siguió su camino complacida después de haber explicado su caso en detalle, con palabras y señas. 

La familia entraba en tensión y aparecían las risitas nerviosas cada vez que algunos testigos de Jehová estaban por la cuadra haciendo su batida religiosa y adivinen quién se encontraba en la casa. Cuando Lorenzo decía “esos son los testículos de Jehová” y se disponía a abrir la puerta, el resto de la familia experimentaba cierta tendencia a desaparecer como por arte de magia. Él los llamaba –literalmente– testículos de Jehová: no tenía problemas en dirigirse a ellos así, solo que lo hacía de tal manera (algo rápido y mascullando un poco las palabras) que la mayoría de las veces dudaban si habían escuchado testigos o testículos. Por supuesto que entre sus interlocutores de turno menudeaban las caras de duda, sorpresa e incredulidad en el caso de los más desprevenidos, y también de molestia de quienes sabiendo que habían oído bien, tenían la certeza de haber escuchado lo que realmente escucharon. 

Resultaría interesante conocer si además de la similitud fonética entre testigo y testículo, que le servía a Lorenzo para gozar un rato a costa del prójimo, él sabía acerca de la estrecha relación semántica heredada del latín que tienen esos vocablos (no es casual que para algunos entendidos testiculus signifique testigos de virilidad, mientras que para otros, apelando al significado de sus componentes, testis: testigo y culus: diminutivo, sea pequeños testigos”). Más allá de que actualmente expertos consideren como leyenda urbana una presunta tradición de la antigua Roma, según la cual las personas requeridas como testigos en un juicio, juraban decir la verdad tocándose los testículos con la mano derecha (suponemos entonces que aquello excluía de plano a las féminas), el vínculo entre ambos términos existe y lo reconocen tanto expertos de diversas instituciones, como la RAE y, por supuesto, la Asociación de Academias de la Lengua Española, en grado tal, además, que el DRAE establece la referencia cruzada que se acostumbra en estos casos, como podremos ver de seguidas:


 



Alexis Espinoza

domingo, 28 de enero de 2024

Saludo matutino



 

La calle es una selva de cemento…

"Tite" Curet Alonso

A mi compañera de vida le gusta el sabor del agua de un sitio de la urbanización vecina (realmente la de nuestro añejo filtro de ozono no sabe tan bien como esa salida del filtro de moda, de luz ultravioleta), así que más o menos cada tercer día a primeras horas de la mañana –preferiblemente– voy arrastrando un carrito con mi botellón de 19 litros, desde Las Brisas hasta Santa Rosa (Cúa), en busca del “preciado líquido”.

Ese viaje de ida y regreso de no más de 40 minutos, permite un sutil contacto entre personas que se cruzan en el camino. La rapidez y el anonimato no dan para mucho; sin embargo, la ocurrencia de este brevísimo intercambio verbal me ha hecho caer en cuenta de que en esas circunstancias, nuestro saludo se reduce a la mínima expresión permitida por las fórmulas de cortesía: dos palabras que generalmente suelen replicar los interlocutores con algo de timidez, a veces con cierta indiferencia y otras con simpatía.

Aquellos viandantes que no responden pudieran entrar en una variante que agruparía a los muy tímidos, a los completamente indiferentes y a los abstraídos (en especial quienes son presa de pensamientos distractivos o los que usan audífonos en la calle y/o miran sus “teléfonos inteligentes” [sic] mientras caminan, aún a riesgo de sufrir algún accidente).

De forma invariable les digo “buenos días” (como aprendí desde niño); algunos de los que responden lo hacen con las mismas palabras, mientras otros singularizan la frase: “buen día”. Tengo la impresión de que desde hace alrededor de un par de décadas escuchamos la fórmula en singular cada vez con mayor frecuencia, sin que ello signifique de alguna manera que se trata de un uso adoptado por la mayoría de los hablantes en nuestro país.

Para aclarar, una expresión es tan válida como la otra, solo que en Venezuela, así como en casi todo el resto de la América de habla hispana (con excepción de Argentina, Paraguay y Uruguay) y en España se prefiere buenos días [todo esto lo dice la RAE]. 

Entendemos entonces que quien así saluda alude únicamente al día en cuestión y no a varios días, porque hace uso del plural enfático, recurso que le imprime algo de fuerza a la frase, como en el caso de buenas tardes, buenas noches, felices pascuas, mis condolencias y muchos otros; no así, por ejemplo, en mi sentido pésame o feliz navidad, donde de preferencia se usa el singular; no obstante, feliz navidad y felices navidades son expresiones que pueden tener diferentes funciones dependiendo del contexto: ¡Te deseo feliz navidad! (salutación) y estas han sido unas felices navidades (comentario). Algo parecido ocurre con primera hora y primeras horas, donde de nuevo el contexto y no la necesidad de hacer énfasis es la clave: comenzó a llover a primera hora de la mañana (instante) y llovió en las primeras horas de la mañana (lapso).

Volviendo a nuestro breve saludo matutino, tenemos que para poetas y escritores en general es un asunto más bien estilístico y a veces hasta de ritmo interno de cada obra, tanto que un autor puede utilizar buenos días en unos textos (ver Conversación con un cochino) y buen día en otros (ver Buen día, tortuguita), e incluso ambas fórmulas en un mismo texto (ver Buenos días al Ávila). Tal es el caso de los ejemplos que siguen, correspondientes a fragmentos de poemas de mi autor preferido de la infancia, Aquiles Nazoa:

Conversación con un cochino

Cochino, buenos días.

Cochino, ¿cómo estás?

¿Qué me cuentas, cochino?

¿Qué novedades hay? (…)


Buen día, tortuguita

Buen día, tortuguita,

periquito del agua

que al balcón diminuto de tu concha

estás siempre asomada (…)

Buen día, tortuguita,

abuelita del agua

que para ver el día

el pescuecito alargas (…)


Buenos días al Ávila

Buen día, señor Ávila.

¿Leyó la prensa ya?

¡Oh, no!… No se moleste:

siga usted viendo el mar (…)

Buen día, señor Ávila,

¿Leyó la prensa ya?

¿Se enteró de que pronto

con un tren de jugar

su solapa de flores

le condecorarán? (…)

Alexis Espinoza

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Aquiles va esta guataca navideña

Aquiles Báez (1964-2022)

 

Cuando estábamos en el liceo Aquiles no pelaba una Navidad sin armar un bochinche y celebrar.

Recuerdo que a principios de noviembre comenzaba a "reclutar" para el conjunto (quien quisiera se podía sumar). Tenía ese don de contagiar con sus ganas a todo el mundo y en pocos días armaba el grupo, cuya característica más resaltante –además de la gran cantidad de integrantes– era que casi ninguno tenía conocimientos previos de música (supongo que eso era un reto para él), entonces Aquiles fungía de promotor, director y maestro (invertía bastante tiempo y gran paciencia en enseñar a tocar los instrumentos de percusión). Tres semanas a lo sumo, apenas alcanzaban para que los "músicos" aprendieran lo básico, pero –vacunado como estaba contra el miedo al ridículo– era tal el entusiasmo que Aquiles transmitía que nadie se preocupaba con la idea de fallar, de que aquello saliera mal. El deseo de compartir prevalecía y  con casi ningún recurso ese gentío, aún en contra de las autoridades del "Carlos Soublette", tocaba en algunos recesos y a la salida de clases. En ocasiones algún arriesgado "invitaba" a tocar en otro lado, aunque las pocas veces que el asunto traspasaba el muro que nos separaba de la calle, generalmente acababa allí mismo, frente al liceo, en la entrada de aquel edificio antiguo que ya no existe, donde vivían Ana María y sus hijos (Julio, Gustavo y Aquiles), sitio de reunión obligado de la gente "rara" del Soublette, entre los cuales tuve el privilegio de contarme.

Según recuerdo, la primera vez que hizo esa hazaña, Aquiles tendría alrededor de 14 o 15 años (1978 o 1979, quizás)... siempre fue un ser muy especial, rebosante de talento y de generosidad, a quien le encantaba que otros también se interesaran por la música, así fuera solo ocasionalmente.


Alí Alexis Espinoza

domingo, 23 de octubre de 2022

Sagrado y obsceno

 


Ojo, simplemente tomé prestado el nombre de la obra de teatro de Román Chalbaud (estrenada en 1961 y luego llevada al cine por el mismo maestro en 1976), para encabezar estas líneas. Me disculpo con quienes pudieron haber pensado que los tiros iban por allí. 


Hecha la aclaratoria, aquí vamos:

El referente religioso José Gregorio Hernández se ha convertido en eso que en publicidad llaman una marca. Ahora bien, no sé si ustedes también sienten curiosidad por saber a quién pertenece esa marca y quién tiene autorización para explotarla: ¿la maneja directamente la empresa matriz (El Vaticano) o una empresa subsidiaria (la Conferencia Episcopal Venezolana)? Por supuesto que también existe la posibilidad de que esa marca la hayan "pirateado" y esté siendo aprovechada por terceros sin invitación oficial al festín. 




Pero en el caso del negocio documentado en las imágenes, esto último es de ponerse en duda, porque funciona en un pequeño espacio en el lateral sur de la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, avenida Urdaneta, Caracas... ¿Cómo podrían no enterarse las autoridades eclesiásticas de que en un costado de la iglesia funciona el VENERABLE café?




 Alexis Espinoza

lunes, 17 de octubre de 2022

Todes, todxs, todas y todos

 


Ese cartel seguro que no lo hizo la gente de la RAE; ellos son bastante ridículos y algo prepotentes, pero no tanto como para llamar a otros ignorantes.


Estoy de acuerdo con no utilizar "todes" y "todxs" (me parecen un invento infeliz). Cosa distinta el caso de "todos" y "todas", vocablos que tienen un uso con tradición bien conocido en español. Si decimos –por ejemplo– "todos y todas llegaron temprano", no estamos cometiendo falta alguna (no hay error en esa construcción; es perfectamente gramatical y no nos sitúa en el limbo que significan "todes" y "todxs") solo estamos haciendo un uso menos económico del idioma. No me imagino ahora a la RAE persiguiendo a todas aquellas personas que hagan un uso anti económico del español... ¡Es un asunto que llama a risa!

Los extremismos son muy dañinos; tanto los de quienes pretenden a trocha y moche imponer un lenguaje presuntamente inclusivo, como el extremismo pretendidamente institucional de la  RAE.


Con estas cosas debemos tener mucho cuidado, porque podríamos estar tomando posiciones que, más que por nuestro idioma, estén motivadas por asuntos políticos o de otro orden, y asumir actitudes intransigentes que perjudiquen el uso que hacemos del español.


Alexis Espinoza

martes, 25 de enero de 2022

Donde unos ven arte y poesía, otros vemos tortura y muerte

 

 

Es justo aclarar que tal como me espetó en Instagram y con toda razón alguien que se identifica con el seudónimo de octubrerojo2012, soy un perfecto ignorante acerca de eso que llaman tauromaquia o fiesta brava o arte taurino o corridas de toros… Lo cierto es que mi ignorancia al respecto no me quita el sueño y menos aún el derecho a opinar sobre el asunto; claro, mientras los “taurómanos” no logren impedirlo legalmente.


Según veo (santomasote):

el “arte taurino” se vale de la ventaja que sobre su presa tiene el matador, la cual logra al ser asistido por un séquito de cómplices que torturan y debilitan al animal durante la corrida, hasta que está listo para que en un acto de sadismo colectivo el “valiente” torero, aupado por la multitud que pide la vida del toro, complace sus instintos dándole muerte. Luego, dependiendo de su desempeño previo, le otorgan el rabo o las orejas de la bestia, los cuales les son cortados en medio de un charco de sangre.

De cuando en cuando, algún toro se defiende al punto de cornear a quien lo quiere asesinar y, si tiene suerte, logra lo que entre seres humanos sería un homicidio en defensa propia. De verdad que algo más artístico que esto, imposible.



En cambio, octubrerojo2012 ve que:

el arte taurino, es una danza entre el poderoso y majestuoso toro, rey de la Fiesta Brava, y el vigoroso torero, que dibuja con su capote y muleta, una pintura en cada faena. Faena que tiene tercios de hermosura en este combate del único bovino del mundo, que tiene derecho a luchar por su vida y no terminar como el resto, en un lúgubre matadero.

El toro bravo nace embistiendo y vive como un príncipe del reino animal, en las ecológicas dehesas, al cuidado de ganaderos que aman, viven y son altísimos conocedores de su fenotipo y genotipo. En razón de su faena, son premiados tanto el toro como el torero, de distintas formas que han evolucionado con los siglos de este arte milenario.

Esta es la descripción real de un conocedor de la materia, en contraste a la suya, que ni respeto tiene por la historia, la cultura, el arte y los intelectuales de todas las tendencias políticas, que han visto lo que usted no es capaz de ver en la hermosa Fiesta Brava. Feliz tarde. Viva y deje vivir. Nadie lo obliga a ir a una corrida de toros.


¡Pura poesía! De verdad que quedé anonadado ante semejantes argumentos. Por cierto, en medio de su emoción a mi interlocutor se le olvidó (tuvo que ser un olvido; él sabe tanto de esas cosas que no pudo ser por otra causa) que el asunto de la corrida no es solo entre el toro y el torero: sin los picadores y los banderilleros ningún torero sale al ruedo. Bueno, como iba diciendo, supongo que en vista de toda esa verborrea seudo intelectual nuestro taurómano esperaba que este ignorante servidor hiciera silencio. No obstante las supuestas banderillas en mi lomo, alcancé a contestarle:

mala argumentación esa de esgrimir la ignorancia del otro porque no opina lo mismo que tú, y donde tú ves arte y poesía él ve algo distinto. No sé a quién vas a apabullar con tu pretendido intelectualismo, pero a mí no. Di mi opinión y no utilizo de muleta a más nadie para decir lo que digo; y lo sostengo, podrán muchos intelectuales conocedores de la historia como tú, apoyar la fiesta brava porque es un arte, pero al toro lo torturan, lo debilitan y luego lo asesinan. Esto último es un hecho objetivo… ah, disculpa mi ignorancia.

Y tienes razón, vive y deja vivir.


Como era de suponerse, al no caer en la trampa de que admitiendo que los fanáticos taurinos tienen derecho a considerar el toreo un arte, entonces automáticamente también admitimos que la tortura y el asesinato del animal carecen de importancia, el encumbrado defensor de la tauromaquia contra atacó con una cortina de humo:

No esgrimo tu ignorancia por la diferencia de opinión, sino por la ignorante descripción que hiciste de la faena taurina. Cuando te sugiero documentarte, no es para que cambies de opinión sino para que te eduques al respecto. Acusas falta de información en lo que llamas “hecho objetivo”. En la tauromaquia se vive y se deja vivir. No andamos persiguiendo a los veganos y animalistas. Eso funciona al revés, pues ustedes buscan de que nosotros dejemos de existir. El muy educado y civilizado taurino, no anda en campañas malsanas contra nada ni nadie. Solo exigimos respeto y el goce de nuestros derechos laborales, culturales y económicos, en una actividad que no está prohibida. Al contrario, está debidamente permisada.


Acto seguido respondí, pero el administrador de la cuenta decidió no publicar mis nuevos comentarios; sin embargo, él sí me hizo uno conclusivo:

Agotada la materia contigo hermano santomasote. No tengo más tiempo y aún teniéndolo, considero innecesario seguir invirtiéndolo en leer tus reiterativos comentarios, uno a uno derrumbado por mis respuestas. Déjele espacio y tiempo a otros necios. No eres el único.


Algún día el mundo será de los necios que se hacen preguntas incómodas.



Alexis Espinoza


domingo, 23 de enero de 2022

Amnesia y conciencia de clase


 


El problema que describe quien habla en el video existe también en Venezuela y en muchos otros países, donde millones de personas cuando suben algún peldaño en la escala económica y/o social, olvidan su origen como por arte de magia y asumen posturas que se corresponden con el modo de pensar de la gente "acomodada", de gente que está muy lejos de identificarse con ellos y menos aún de considerarlos sus iguales. En pocas palabras, pasan a ser "desclasados", porque asumen para sí y defienden los intereses de una clase social a la que realmente no pertenecen.

Seguramente alguna vez ha escuchado hablar a alguien que salió de un barrio y ahora vive un poco mejor, que echa el cuento de que el sitio donde habitaba anteriormente era peligroso, que tenía vecinos delincuentes, traficantes... antisociales de diversa calaña, pero que a diferencia de las otras familias, la suya era de gente sana y honrada, que supo tomar buenas decisiones y hacer un esfuerzo; es decir, cree que él y su familia son la excepción, son distintos y la prueba más fehaciente es que ahora viven en un sitio distinto. Pero resulta que en todos los barrios la mayoría de las familias están compuestas por gente trabajadora, con deseos de salir adelante, honesta y solidaria. Aunque ciertamente en nuestros barrios hay delincuencia (en las urbanizaciones de cualquier clase también), el grueso de la gente no participa de ella; por el contrario, para una mayoría abrumadora de las familias, una preocupación constante es la de tener un ambiente sano donde los y las más jóvenes puedan desarrollarse, y no al revés, como los estratos dominantes quieren que creamos.

La gente desclasada –sin saberlo– se convierte en el perfecto agente transmisor de ese tóxico mensaje que le atribuye injustamente a la mayoría de su clase el daño que en realidad hace una minoría minúscula, pero muy publicitada, al punto de que se invierten ficticiamente las proporciones, con lo cual entonces se sugiere que las mayorías populares son antisociales por naturaleza, creando en grandes sectores cierta vergüenza de clase, que se ha traducido en expresiones como "pobre pero honrado" (difícil que alguien privilegiado económicamente diga de sí mismo "rico pero honrado"), en una suerte de términos opuestos, donde "lo normal" es que la confluencia de pobreza y honradez en una persona sea algo excepcional.

Para nuestro desconsuelo, las personas desclasadas invariablemente actúan en contra los intereses de su verdadera clase y jamás se enteran de ello.



Alexis Espinoza

miércoles, 15 de diciembre de 2021

"¿Biblioteca?... no vale, Wikipedia"

Las nuevas generaciones de estudiantes apenas saben de la existencia de algo llamado biblioteca pública; es más, muchos nunca han visitado una, lo cual hace unas poquísimas décadas era impensable. Estudié en el Grupo Escolar “José Martí” de Sarría, Caracas (sí, ese mismo, el prócer de la Independencia Cubana); allí visité una sala de lectura por primera vez y aprendí a pasar las páginas, sin doblarlas ni ajarlas, cuando tenía seis años; allí supe lo que era una sala de referencia y aprendí a ubicar las publicaciones en los ficheros y a llenar los formularios de solicitud de préstamo); también estudié en el Liceo “Carlos Soublette” (salí bachiller en Humanidades) y en la Universidad Central de Venezuela (donde, por cierto, no llegué a graduarme en la carrera de Letras), todas instituciones públicas que tenían sus bibliotecas no solo como sitio de consulta y estudio, sino de reunión para hacer trabajos y jugar ajedrez o simplemente para ir a hablar bajito. La llegada de mis 59 años es inminente, así que pertenezco a una generación de padres (bueno, ya de abuelos), gracias a la cual todavía hoy existen hogares con un espacio (por lo general pequeño y con pocos ejemplares) dedicado a tal fin.

Es necesario que esas modestas bibliotecas familiares y su patrimonio bibliográfico se conserven y crezcan cuando ya no estemos los nacidos antes de la vorágine electrónica, esa que nos vende la fabulosa idea de que tenemos a nuestra disposición en la red una cantidad de información infinita, a la cual en realidad resulta –por ironías de la vida– humana y materialmente imposible acceder en su totalidad aunque permanezcamos "pegados" a la Internet de forma ininterrumpida durante nuestra vida entera.

La sola sensación de que todo el conocimiento humano está allí nos tiene embobados (no me lo contaron, lo digo con conocimiento de causa: utilizo computadores y teléfonos “inteligentes” a diario), creyendo que de alguna manera somos poderosos por tener una serie de dispositivos electrónicos conectados a la Internet, que nos hacen bólidos de la autopista de la información, aunque en la práctica seamos apenas unos maltrechos viandantes informáticos auto impedidos del sano contacto con esa cosa "arcaica" que son los libros. 

 

Alexis Espinoza

sábado, 27 de noviembre de 2021

Al abuelito como que le dolía la barriga

Relato inspirado en el breve contacto de auditores con niños de Multihogares (2002), en ocasión de la auditoría practicada al Programa de Hogares de Cuidado Diario (PHCD) del Servicio Nacional de Atención a la Infancia y a la Familia (Senifa)


Ilustración: El loco soy yo de Omar Cruz


Afuera está lloviendo, pero aquí hace calor. Se oyen durísimo las gototas chocando contra el techo de zinc. Ahorita todos hablan más duro y el concierto de vocecitas chillonas le gana al agua: primer triunfo del día.

Esta casa es pobre, quizás tan pobre como la suya, pero aquí Luisa, María y Josefina les brindan afecto y protección mientras mamá trabaja. Aquí José consigue todos los días a sus amigos; esos muchachitos que lo ayudan a fabricar fantasías, a luchar contra los monstruos y le dan ánimo cuando va a salir de viaje hacia lo desconocido. ¡Porque hay que ser valiente para llegar tan lejos!... aunque se vaya armado con la imaginación de un niño de cuatro años.

Hoy pasa algo distinto; vino una visita que no es ni mamá, ni abuela, ni hermano mayor. Es un desconocido, un “abuelito” que anota y mira para todos lados, y que se puso contento cuando lo abordó ese enjambre de inocencia por los cuatro costados. No solo es  “hola” o “bendición” también son preguntas, risas, juegos... y se está divirtiendo, ¡hasta le gusta cantar!

Este abuelito es muy curioso y quiere ser pirata, quiere ser rey, también músico o astronauta o domador de leones o, mejor, encantador de serpientes (¡Quiere ser todo, eso no se vale!). A él también le gustan nuestras espadas de oro y nuestras elegantes  muñecas; pero a veces le cuesta verlas... A lo mejor le pasa lo mismo que a Tomás, que a cada rato se pone bravo porque no ve que tiene el carro más rápido o que su barco es el más grande. ¡Qué tonto!

Ya no llueve; tienen hambre otra vez. Casi es mediodía y sus estómagos minúsculos protestan cada vez más, están como en ebullición. Pero definitivamente hoy pasa algo distinto: el abuelito tiene toda su atención y por momentos parece que no les interesa comer. No se sabe quien tiene en el bolsillo a quien, porque este visitante que hasta hace un rato era desconocido y que llegó “un, dos, tres, cuatro...” contando a los niños, ya no anota, ya no habla con Josefina, con María o con Luisa (da la impresión de que se le olvidó que ellas están allí), sino que se desdobla a cada momento en mil personajes tan imaginarios como los juguetes de su inesperada descendencia.

Dice que tiene que irse, que va a visitar a otros nietos. “Pórtense bien. No peleen. Cómanse todo lo que les pongan...”

Isabel le dijo a Rosita que el abuelito cuando se iba tenía la cara como si le dolía la barriga, y Rosita le contestó: “A mí me duele la barriga cuando me pongo triste”.

Alexis Espinoza
Basado en testimonios de compañeros de la Dirección de Control del Sector
Infraestructura y Social de la Contraloría General de la República
Diciembre de 2002

domingo, 14 de noviembre de 2021

Sin ilusiones

 

 (Arriba: Últimas Noticias / Caracas, jueves 22 de julio de 2021)




Cuando se trata de los países del sur del globo, la ONU es tan rápida como un Bradypus tridactylus (como una pereza, pues), ya que se encuentra muy ocupada en asuntos de la burocracia diplomática y en complacer los dictados de eso que los medios llaman "comunidad internacional" (realmente se trata de un puñado de países del primer mundo que vive de torcerles el brazo a las demás naciones y algunos otros no tan poderosos como los primeros pero con serias aspiraciones).

Sin embargo, de cuando en cuando relatores y expertos de la ONU alertan sobre algún crimen de lesa humanidad cometido o por perpetrarse, como ha ocurrido ahora con el doloroso caso de niños venezolanos impedidos de recibir tratamiento –salvar la vida– debido a las medidas coercitivas unilaterales impuestas por EEUU y apoyadas por sus seguidores.

Venezuela aún es nueva en esto de estar bloqueada. Cuba lleva más de seis décadas recibiendo un trato similar, porque a pesar de que cada año la Asamblea General de la ONU (máxima instancia de decisión de la organización) vota abrumadoramente a favor del cese del bloqueo, EEUU lo mantiene y se da el lujo de intensificarlo, así que no me hago ilusiones.

Alexis Espinoza

sábado, 13 de noviembre de 2021

¡No, no lo es!



 



Tuve un momento de confusión –un par de segundos apenas– cuando vi por primera vez esa fotografía: no podía apreciar la diferencia de altura en el piso, la tarima donde estaban montadas sus "altezas reales"; pero enseguida caí en cuenta de que los periodistas se veían en un nivel más bajo porque estaban agachados.


https//:dle.rae.es


Después me pregunté si esa sería la misma prensa española que pontifica a diario sobre la ausencia de democracia y la necesidad de elecciones libres en cuanta ex colonia "rebelde" se les ocurre. No, definitivamente esa no debe ser la misma, porque la otra es enemiga del autoritarismo y la sumisión (inimaginable genuflexa, más bien la idealizo siempre altiva), no le gustan las constituciones de aquellos países donde se permiten aberraciones como la posibilidad de que el pueblo elija a la misma persona jefe de Estado indefinidamente, y esta le rinde pleitesía a un jefe de Estado que heredó el cargo de su 'apá y que se lo heredará a su primogénito, quien a su vez se lo heredará al suyo y así sucesivamente "per saecula saeculorum"... no, definitivamente no es la misma.



                                                 Alexis Espinoza

sábado, 6 de noviembre de 2021

Cogito ergo sum

Alexis Espinoza

 



En el Discurso del método (Capítulo III), Descartes explica cómo su “duda metódica” lo condujo al “primer principio de la filosofía”: cogito ergo sum (pienso, luego soy). A pesar contar con este principio en latín y español, busqué en mi diccionario Spes Latino-español Español-latino, esperando encontrar otro significado para la palabra cogito, más amplio o más específico (no lo sé), que me ayudara a profundizar en el sentido de ese pensamiento, que me guiara hacia otras fronteras distintas a las del pensar como vía para alcanzar el conocimiento, pensar para ser. Y, efectivamente, con las acepciones de cogito que encontré en el diccionario (pensar, reflexionar, imaginar y meditar, entre otras) comenzó a germinar mi idea. De estos vocablos el que por su significado estaba más lejos de lo traducido era imaginar; y por ello me llamó muchísimo la atención.

¿Sería pura casualidad haber encontrado imaginar como significado de tan célebre palabra? ¿Habría pensado alguna vez Renato Descartes en la imaginación como uno de los puntales del ser? ¿Es que acaso el filósofo al “desnudarse” –como lo propone la “duda metódica”– y reflexionar sobre lo que duda, no tiene primero que imaginar?

Esas interrogantes se diluyeron en mi imaginación, ahora no son más que tres puntos intrascendentes, y sólo puedo decir que existe una membrana muy delgada separando los dominios de la imaginación de los del pensamiento, que esta separación no solo es espacial, sino que también hay un tiempo de la imaginación anterior al del pensamiento, y que hay un último eslabón en esta cadena: la palabra... “No creo que la gente piense en determinada lengua... Yo pienso en imágenes, y de la espuma de las oleadas de pensamiento, de cuando en cuando, forman una frase en ruso o una frase en inglés...”(*)

Eso responde Vladimir Nabokov a un entrevistador que, a propósito a su multilingüismo, le pregunta en qué lengua piensa. Las palabras de Nabokov me hacen intuir que la lengua es hija del pensar, es un fruto que se da después de una gestación de imágenes; la imagen es esencia, es motor del pensamiento y junto con éste, hace parir la palabra... Si pensamos para después ser, entonces el hecho de ser radica en el habla y una vez conocida el habla es difícil abandonar esta aventura, porque la realidad humana no se basa en una simple asociación de imágenes que reproducen el mundo exterior...  Cuando piensa, el ser humano crea su realidad, está un poco impreso en cada imagen que nombra, en cada creación suya... La imaginación es una moneda en donde por el anverso están las imágenes que reproducen el exterior, y en el reverso se encuentran las imágenes de adentro. El movimiento constante de esta moneda hace que se mezclen los elementos de las dos caras y da lugar a la creación... “Pensar la imagen, pensarse pensando es el riesgo que asume quien ha sido herido por el lenguaje...”(**)




Caracas, 1983


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*Vladimir Nabokov:
Opiniones contundentes. Taurus Ediciones. Madrid, 1977.
**Hanni Ossott: La imagen: El espacio imaginario, la experiencia de la imagen, disolución de la imagen en
Anuario Escuela de Letras UCV 1979. Ediciones de la Facultad de Humanidades y Educación UCV.
Caracas, 1980.