miércoles, 25 de febrero de 2009

"El Caracazo"

A propósito del 27 de febrero de 1989 y de los días que le siguieron, van tres textos: el primero pretende ser una micro crónica sobre el caso de un compañero de trabajo de la Contraloría General de la República; el segundo es una transcripción parcial de la sentencia que recoge grosso modo los hechos probados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que condena al Estado venezolano por violación de derechos humanos durante esos días (en 1989 durante el segundo gobierno del social demócrata Carlos Andrés Pérez); y el tercero es un análisis-reflexión acerca de lo ocurrido y del papel que jugaron en ese momento algunos "actores". Sirvan las líneas que siguen para no olvidar.

I


Nunca trabajé directamente con el sr. Calixto (Jesús Calixto Blanco), sin embargo recuerdo que era una persona dicharachera, de esas que no le niegan un saludo a nadie y están prestas a compartir un chistecito con el prójimo; además, trabajaba como mensajero y por andar de piso en piso muchos lo conocíamos (tenía unos lentes oscuros con un paisaje en los cristales, los cuales le hacían acreedor de muchas mamaderas de gallo). El sr. Calixto vivía con su familia en el oeste de Caracas (en la urbanización 23 de Enero); para allá salió desde su trabajo el 27 de febrero de 1989. No llegó a su casa, no regresó más a la oficina, no supimos más de él. Dos años después, uno de los tantos cadáveres exhumados en una fosa común de “La Peste” fue identificado como el suyo. Recordé al sr. Calixto hace unos días [febrero de 2004] cuando revisaba una Gaceta Oficial (la Nº 37.868 del 29 de enero de 2004) y me encontré con una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Caracazo vs. Venezuela) que menciona, entre otros, su caso. Me he tomado la triste libertad de anexarles una transcripción parcial de la sentencia.

II


GACETA OFICIAL Nº 37.868 DEL 29 DE ENERO DE 2004
[TRANSCRIPCIÓN PARCIAL]
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
CASO DEL CARACAZO. VENEZUELA
REPARACIONES
(Art. 63.1 Convención Americana sobre Derechos Humanos)
SENTENCIA DE 29 DE AGOSTO DE 2002*
V
HECHOS PROBADOS
[...]
Hechos generales
66.1. el 27 de febrero de 1989 un número indeterminado de personas iniciaron una serie de disturbios en la ciudad de Guarenas, Estado Miranda, como consecuencia del aumento de las tarifas de transporte urbano y de la falta de reconocimiento del pasaje preferencial estudiantil por parte del Poder Ejecutivo. Dichos disturbios se propagaron después a otras zonas del área metropolitana de Caracas;
66.2. el 28 de febrero de 1989 el Poder Ejecutivo emitió el Decreto Nº 49, mediante el cual ordenó la suspensión de varias garantías establecidas en la Constitución venezolana. En los días subsiguientes se aplicó un toque de queda. Durante el período de excepción, los órganos de seguridad del Estado (Policía Metropolitana, Guardia Nacional y Ejército) realizaron una serie de operativos tendientes a reprimir los disturbios y se puso en práctica un plan militar secreto denominado “Ávila”. Las garantías constitucionales fueron restablecidas el 22 de marzo de 1989;
66.3. los sucesos de febrero y marzo de 1989, según cifras oficiales, dejaron un saldo de 276 muertos, numerosos lesionados, varios desaparecidos y cuantiosas pérdidas materiales. Esa cifra inicial fue desvirtuada por la posterior aparición de fosas comunes. La abrumadora mayoría de las muertes fue ocasionada por disparos indiscriminados realizados por agentes del Estado venezolano o fueron el resultado de ejecuciones extrajudiciales; y
66.4. en este caso existió un patrón común caracterizado por el uso desproporcionado de la fuerza por parte de agentes estatales, acompañado del ocultamiento y destrucción de evidencia, así como el empleo de mecanismos institucionales para asegurar la impunidad de los hechos.
Inhumación de cadáveres en fosas comunes
66.5. durante los sucesos de febrero y marzo de 1989, el Estado ordenó, a través del Poder Ejecutivo, que se procediera a la inhumación de un número indeterminado de personas fallecidas a causa de los sucesos de este caso; en fosas comunes ubicadas en el sector denominado “La Peste” del Cementerio General del Sur de Caracas, con infracción de las normas legales y administrativas que regulan los respectivos procedimientos. Funcionarios estatales inicialmente negaron la existencia de fosas comunes;
66.6. el 23 de octubre de 1990 COFAVIC, la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz y otras personas denunciaron ante el Ministerio Público las presuntas inhumaciones irregulares de cadáveres no identificados en el Cementerio General del Sur de Caracas, llevadas a cabo desde el 27 de febrero de 1989 hasta el 15 de octubre de 1990. El asunto fue remitido al Tribunal Décimo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, que inició una averiguación sumaria al respecto el 30 de octubre de 1990;
66.7. el 5 de noviembre de 1990 el Tribunal Décimo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda de Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, practicó inspecciones judiciales en el Cementerio General del Sur, a fin de determinar si se habían cometido las irregularidades en la tramitación del ingreso de cadáveres inhumados en las fosas comunes. Con ocasión de ello, dejó “constancia [de] que en los libros de registro no aparecen registradas las víctimas enterradas en el sector Norte 6 (‘La Peste’) de los sucesos del 27/2/89”. Posteriormente, dicho tribunal ordenó realizar los procedimientos de exhumación de cadáveres en el cementerio de referencia, las cuales se iniciaron el 13 de noviembre de 1990 bajo la dirección del equipo multidisciplinario de la División General de Medicina Legal;
66.8. el 28 de noviembre de 1990 se dio a conocer a la opinión pública que habían aparecido los primeros restos en la parcela número seis norte de Sector “La Peste” del Cementerio General del Sur, de la ciudad de Caracas. Ello se basó en la realización de exhumaciones de numerosos cadáveres, de los cuales sólo 68 correspondieron a personas cuya muerte había ocurrido en febrero o marzo de 1989. Fueron localizados y exhumados 64 cadáveres, de los cuales fueron identificados y entregados a sus familiares los cuerpos de tres de las víctimas del presente caso: José del Carmen Pirela León, Javier Rubén Rojas Campos y Leobaldo Antonio Salas Guillén. En marzo de 1991 habrían sido identificados por necrodactilia tres cadáveres más, que aún reposan en los nichos, entre los cuales estaría el de Jesús Calixto Blanco;** y
66.9. en agosto de 1991 el procedimiento de exhumación e identificación de los restos mortales fue paralizado. El 22 de enero de 1997 el Tribunal Décimo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas decidió mantener abierta la averiguación penal hasta tanto fueran plenamente identificados los culpables de las muertes.
En relación con las investigaciones penales
66.10. desde 1989 se iniciaron diversas investigaciones tendientes al esclarecimiento de los hechos, tanto de los homicidios como de las inhumaciones irregulares, mediante averiguaciones penales surgidas de denuncias interpuestas ante los tribunales penales ordinales y militares, por familiares de las personas fallecidas y heridas, por agrupaciones no gubernamentales, o iniciadas de oficio en algunos casos, por los propios órganos de instrucción;
66.11. las investigaciones penales iniciadas en relación con los hechos del caso, tenían carácter secreto y las víctimas y sus familiares no tuvieron acceso a ellos, porque se lo impedían las disposiciones procesales vigentes referentes a la etapa del “sumario”, prevista en el Código de Enjuiciamiento Criminal derogado. Tras la entrada en vigor del Código Orgánico Procesal Penal el 1º de julio de 1999, se eliminó el sumario;
66.12. el 28 de mayo de 1999 el Fiscal General de la República de Venezuela presentó ante la Corte Suprema de Justicia una solicitud para que este órgano se avocara al conocimiento de las averiguaciones penales tendientes al esclarecimiento de los hechos, las cuales habían sido iniciadas hacía más de diez años y la mayoría de las cuales no pasaron de la denominada “etapa sumarial”, lo cual se tradujo en un evidente “retardo procesal”, pues en ningún caso había sido dictada sentencia definitiva;
66.13. el 23 de septiembre de 1999 la Sala Político-Administrativa de la Corte Suprema de Justicia declaró con lugar la solicitud al considerar que “dado el número considerable de víctimas, las personas presuntamente responsables de tales muertes (efectivos militares y policiales) así como el contexto social en que ocurrieron, [dichas investigaciones] poseen un carácter excepcional, carácter este que no fue considerado por los órganos encargados de la investigación, pues es evidente que hasta la fecha, al no producirse ninguna decisión en torno a los prenombrados hechos, se ha incurrido en una aberrante denegación de justicia, cuyas consecuencias han traspasado los límites nacionales, ejemplo de lo cual son las denuncias interpuestas en contra del Estado venezolano ante organismos internacionales por las presuntas violaciones de los derechos humanos que los tribunales, tanto de la jurisdicción penal ordinaria como de la jurisdicción especial militar, en diez años, han sido incapaces de resolver”. Con base en esas consideraciones y estimando, además, que tanto el “significativo retardo judicial, como el desorden judicial, con el cual se han tramitado los juicios penales han constituido una afrentosa denegación de justicia”, la mencionada Sala se avoca al conocimiento y decisión de las correspondientes causas. Adicionalmente, dicha Sala decidió que las disposiciones del Código Orgánico Procesal Penal se aplicarían a los procesos que se iniciaron desde su entrada en vigor, aun cuando los hechos punibles hubieren sido cometidos con anterioridad. Por último, la aludida Sala-Político Administrativa ordenó desglosar los expedientes referentes a todas las averiguaciones penales iniciadas, para luego formar un expediente individual por cada persona que hubiere fallecido o hubiere resultado lesionada en los hechos objeto de las causas avocadas con el fin de determinar la existencia, de ser el caso, de “las irregularidades de orden administrativo que pudieran resultar de las actualidades u omisiones de quienes tuvieron a su cargo la dirección de los juicios y de los organismos que han intervenido en éstos”, así como remitir al Ministerio Público las causas en que existan elementos probatorios suficientes para presumir la responsabilidad penal de determinadas personas en los hechos del caso;
66.14. el 24 de febrero de 2000 la Sala Político-Administrativa de la Corte Suprema de Justicia declaró concluida la función jurisdiccional en relación con el avocamiento que había decidido y ordenó la remisión de las 437 causas, originadas en el desglose de expedientes de averiguaciones penales, al Fiscal General de la República para que este ordenara y dirigiera la investigación de los hechos, de conformación con las disposiciones del Código Orgánico Procesal Penal, con el fin de establecer la identidad de los autores materiales e intelectuales y partícipes y ejercer las acciones pertinentes tanto contra quienes impartieron las órdenes, como contra quienes las ejecutaron;
66.15. en la actualidad, las 437 causas se encuentran en la fase preliminar de la investigación a cargo de la Fiscalía Vigésimo Primera del Ministerio Público a Nivel Nacional con Competencia Plena, 41 de las cuales corresponden a víctimas del presente caso. Sólo en caso de Luis Manuel Colmenares, el cual se encuentra ante el Tribunal Décimo Sexto de Primera Instancia en Funciones de Control, existe una acusación contra dos oficiales de la Policía Metropolitana, quienes estuvieron bajo prisión preventiva. En el caso de Crisanto Mederos, la Fiscalía solo ha individualizado a los imputados; y
66.16. a la fecha de la presente Sentencia, en ninguna de las causas abiertas, las autoridades judiciales internas han adoptado una decisión definitiva en la que se identifique a los responsables y se establezcan las sanciones correspondientes a los hechos del presente caso.
_____________________________________
*Las notas al pie fueron suprimidas por no ser de interés en función de la historia.
**Negritas nuestras.


II

¿Dónde estaban?

Después de tener acceso a dos sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Gaceta Oficial Nº 37.868 del 29 de enero de 2004) que mencionan la infinidad de derechos humanos que fueron violados en Venezuela durante finales de febrero y principios de marzo de 1989 y relatan sucintamente la historia no oficial, recurrí a Manuel Caballero [Las crisis de la Venezuela contemporánea (1903-1992). Monte Ávila Editores Latinoamericana / Contraloría General de la República. Caracas, 1998.] para ver cómo encajaban esos sucesos –según él– en nuestra historia reciente.
Conseguí que de “1983: Crisis del Modelo Económico” pasa a “1992: Crisis de las Instituciones”; no dedica un capítulo al Caracazo. Pensé que siendo así, seguramente se referiría a esos sucesos en el capítulo dedicado a la crisis del modelo económico; y efectivamente lo hace, así como en el que habla de la crisis de las instituciones y en las conclusiones. Veamos cuánto y en qué términos se refiere Caballero al Caracazo:
Después del interregno bajo la administración de Jaime Luisinchi en que las nuevas soluciones se postergan, a partir de 1989 se propone abiertamente el nuevo modelo, que un poco con intención polémica y otro por comodidad idiomática se ha dado en llamar “neo-liberal”. En pocas palabras se trata de desmontar el aparato del Estado-empresario y también del welfare state tal y como se había venido formando en Venezuela desde la muerte de Gómez y sobre todo a partir del 23 de enero de 1958.
Como es normal, esta nueva política, al igual que todo reacomodo social, ha tenido sus vueltas y revueltas, sus avances y retrocesos, y ha estado puntuada de pequeñas y grandes crisis sociales, políticas e institucionales. Una de las más espectaculares, por sorpresiva (pero no necesariamente de las más profundas) fue el estallido del 27 de febrero de 1989, conocido popularmente como el “caracazo” [Capítulo VII (1983: Crisis del Modelo Económico), página 138].
El segundo gobierno de Pérez había arrancado mal, por un estallido popular anárquico provocado por un brusco aumento de la gasolina, el 27 de febrero de 1989. Desde entonces, aquel hombre que había sido electo por una confortable mayoría, no había logrado remontar la empinada cuesta de su impopularidad como gobernante [Capítulo VIII (1992: La Crisis de las Instituciones), página 144].
El otro ejemplo es el estallido del 27 de febrero de 1989, conocido popularmente como “caracazo”. Sin duda alguna es una crisis: un gobierno recién entronizado se vio obligado a suspender las garantías constitucionales e imponer el toque de queda. No obstante, no se puede considerar una crisis histórica porque no se han advertido consecuencias perdurables. Incluso si ella sirviese para contradecir lo del carácter pacífico de la sociedad, la violencia allí desbordada no ha tenido otra manifestación parecida en el plazo relativamente mediano de un lustro [Conclusiones, página 164]. TODAS LAS NEGRITAS DE LAS CITAS SON NUESTRAS.



Supongo que, al igual que yo, mucha gente en esos momentos sintió miedo, una tremenda incertidumbre y una gran vergüenza por lo que estaba pasando (¡¿Cómo era posible que la gente saliera a saquear, a destruir; que no midiera las consecuencias de sus actos?!).
Cuando se oficializó la suspensión de las garantías constitucionales ya hacía horas que los ciudadanos ayudados por la prensa las habíamos “entregado”. Muchos en esos momentos de desconcierto llegamos a ver la represión como un mal necesario. La situación era tal, que en principio no nos atrevimos a cuestionar el uso desmedido de la fuerza; lamentamos la brutalidad en silencio sin pensar en que se estaba cometiendo un crimen.
¿Dónde estaban los medios de comunicación... dónde estaban los Manuel Caballero?, ¿escribiendo la “historia oficial”, ayudando a crear en nosotros un sentimiento de culpa que permitiera cubrir con un velo lo que estaba sucediendo?


Alexis Espinoza
24 de febrero de 2004

martes, 25 de noviembre de 2008

Acerca de Humberto Fernández Morán


Leí de nuevo un artículo acerca de Humberto Fernández Morán (HFM), ahora publicado el 25/11/2008 en Aporrea, cuya sospechosa autoría se le atribuye a “Lectores de la red” (?) Ya no me sorprende su contenido, pero me preocupa que lo “rebotaran” sin mayor trámite (investigar un poco y acompañarlo de un comentario crítico, por ejemplo). Debo advertir que ese mismo texto, palabras más palabras menos, lo he recibido a través de mi correo electrónico varias veces en algo más de un año.

El texto en cuestión contiene una serie de datos verídicos (que no todos) acerca del científico zuliano, pero hay por lo menos dos asuntos importantes a los cuales poner cuidado:

1. En ningún momento el texto hace referencia a que en EE UU le ofrecieron la nacionalidad para poder proponerlo al premio Nobel, porque la postulación la debía hacer su país (en este caso Venezuela) y debido a que HFM había sido ministro -brevemente- de Pérez Jiménez, los gobiernos "democráticos" (de AD y Copei) lo desterraron, le negaron la posibilidad de ganar el premio Nobel y no conformes con eso, jamás lo incluyeron como un valor científico venezolano en los programas y libros de texto de educación primaria y secundaria (¿No tendrá que ver eso con la ignorancia que existe acerca del ilustre científico?).

2. Ciertamente un grupo de venezolanos, amigos y admiradores suyos, intentaron traerlo a Venezuela, pero su salud ya estaba muy deteriorada y no lograron su propósito, que era rendirle un gran homenaje en vida, no hacerlo después de muerto. Es importante tomar en cuenta que HFM murió el 17 de marzo de 1999, apenas mes y medio después de que Chávez tomó posesión como Presidente (información que “convenientemente” no se menciona en el artículo); sin embargo, entre quienes intentaban homenajear al ilustre científico, había chavistas como el filósofo zuliano (es en serio, no hablo de Rosales) Roberto Jiménez Maggiolo. Además, he escuchado al mismísimo Chávez, por lo menos en un par de ocasiones, hablar con mucha admiración, y no menos pena, acerca de HFM.

Este caso hay que verlo en su justa dimensión; ciertamente no hemos puesto a HFM en el lugar que merece, pero pretender plantear el asunto desde la derecha (no tengo dudas de la génesis del susodicho escrito) metiendo de contrabando información sesgada, es -por decir lo menos- hipócrita y oportunista.

Alexis Espinoza

martes, 18 de noviembre de 2008

Navidad... ¿a la venezolana?

En el N° 10 (diciembre de 2004) de ENcontrARTE (Revista cultural alternativa) www.aporrea.org 

Todos los años, en los alegres días pascuales, veo con dolor, y lo ven todos los que sienten en venezolano, cómo la destrucción de nuestro acervo popular llega hasta lo menudo que formó nuestro viejo espíritu. Lo antiguo, lo nuestro, lo que daba cierta fisonomía a nuestras costumbres, ha ido desapareciendo al compás de modas importadas. La ola del mercantilismo angloamericano ha llegado a apoderarse de nuestros valores criollos para sustituirlos por símbolos exóticos, ante los cuales se pliegan fácilmente los curiosos y pedantes imitadores de novedades. Y así, la Navidad no es hoy en Venezuela la antigua fiesta de los abuelos criollos. Es la fiesta de los abuelos yanquis. Durante ella no se desean Felices Pascuas, como lo hacían ayer no más nuestros buenos padres; hoy se envían tarjetas con versos en inglés para augurar Merry Chistmas.

Mario Briceño Iragorry / Caracas, 1951
Mensaje sin destino


No es sano sostener una posición del tipo fundamentalista-aguafiestas con respecto al asunto de las celebraciones y las tradiciones (en especial las de esta época decembrina). Creo que, como mucha gente dice, lo esencial es compartir. Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre asimilar alguna costumbre o tradición adicionándola a las que ya forman parte de nosotros, y sustituir irreflexivamente ―sin mayor trámite― nuestras tradiciones por unas ajenas. Un ejemplo: no es lo mismo que celebremos el día de la llegada del Espíritu de la Navidad (21 de diciembre; día de mi cumpleaños, por cierto) y sigamos celebrando la llegada del Niño Jesús con la misma intensidad de siempre, a que celebremos el 21 (ritos incluidos) y dejemos de lado el 24 de diciembre (que solo quede para entregar juguetes a los niños). Si bien es cierto que esas tradiciones navideñas que reconocemos como nuestras nos llegaron de Europa (principalmente de España) con el cristianismo, también lo es que junto con él las hemos ido asimilando en un proceso de no pocos días. Es más, las tradiciones que extraña Briceño Iragorry son esas venidas desde los tiempos de la Colonia y que han ido tomando su lugar poco a poco entre nosotros. Algunos de mis familiares de hace tres generaciones llegaron de las Islas Canarias. Los padres de muchos amigos y compañeros vinieron de Europa; y con ellos sus tradiciones. Es hermoso y muy sano celebrar a la usanza de los padres o los abuelos llegados de otras tierras, y conservar costumbres que tienen un gran arraigo... eso es absolutamente positivo. Somos un pueblo inevitable y afortunadamente mestizo. Nos hemos ido conformando como en una especie de amalgama variopinta que vale la pena disfrutar y preservar. Sin embargo, nuestra dinámica social desde la segunda mitad del siglo XX, favoreció el desdibujamiento de muchas de nuestras fiestas y tradiciones. El gusto por lo nuevo y el culto a lo venido de afuera son valores que fueron tomando terreno entre los venezolanos (entre nosotros). Esos valores han fructificado por años andando de la mano del nuevorriquismo. La nuestra ha sido una sociedad donde por más de cincuenta años se ha valorado al prójimo principalmente por lo que tiene. Debemos poner un gran empeño en lograr que valores como la solidaridad no sean un espejismo, para lo cual es imprescindible dejar de ver la superación individual como lo más importante en nuestras vidas. No parece una tarea fácil, pero la podemos cumplir haciendo el esfuerzo necesario. Así nuestras navidades estarán más cerca de la espiritualidad y dependerán menos de cuánto tenemos para comprar regalos o para estar a la moda.

Alexis Espinoza

lunes, 3 de noviembre de 2008

Los candidatos y el rescate financiero


¿Por qué los candidatos a la Presidencia de EE. UU. están de acuerdo en defender los intereses de los responsables de la debacle financiera, en vez de los intereses de millones de personas que se están viendo afectadas por la avaricia desmedida de los primeros?

A pocas horas de las elecciones en EE. UU., esas elecciones tan extrañas que me empeño en no entender, es importante que conozcamos asuntos como los expuestos en el artículo que transcribo a continuación. Valga la oportunidad para recomendarles la lectura del quincenario ecosur (del cual tomé el artículo en cuestión), que trata sobre economía, ecología y sociedad con un efoque especial hacia el sur, por supuesto.


Rescate con tufo a escándalo
Cuando los políticos cobran de los bancos


Andy Robinson, La Vanguardia de Barcelona
(Tomado de Ecosur, Nº 1, primera quincena de octubre de 2008)

Estados Unidos aprobó finalmente el plan de rescate de su sistema bancario, luego de dos semanas de negociaciones entre la administración Bush y el Congreso, pero las señales de que se enfría la economía siguen arrastrando a los mercados, mientras la contracción laboral se agudiza en el país.

No suele ocurrir cuando los sondeos muestran una mayoría contundente en contra de la medida. Pero ninguno de los dos candidatos a las elecciones presidenciales ni las cúpulas de los dos grandes partidos se han sumado a la mayoría de estadounidenses en rechazo al plan de rescate a la banca.

Una posible explicación es que Barack Obama y John McCain, así como los líderes de ambos partidos, entienden que, como estadistas responsables, deben supeditar sus intereses inmediatos electorales al futuro del país. Los ciudadanos “no entienden las complejidades de nuestro sistema financiero”, explicó el republicano Gary Miller. Barney Frank, líder demócrata del comité de servicios financieros, lamentó que “no hay beneficios políticos si se previene un desastre” cuando la gente no cree que va a producirse.

Otra explicación la dio el Center of Responsive Politics, un instituto de Washington que hace seguimiento a las contribuciones financieras a las campañas políticas y analiza las principales fuentes de dinero para los dos partidos y sus líderes. Según el centro, los representantes que votaron a favor de la medida de la Cámara Baja reciben como media un 50% más de donativos de los bancos de Wall Strett y otras entidades financieras que quienes votaron en contra.

Asimismo, el Centro advierte que tanto Obama como McCain han obtenido enormes cantidades de dinero de los bancos. Obama ha recibido contribuciones de empresas de finanzas, seguros e inmobiliarias, el llamado sector FIRE, por unos 25 millones de dólares. McCain ha ingresado 22 millones. El citado análisis puede consultarse en la página web OpenSecret.org.

El principal contribuyente de la campaña de Obama es Goldman Sanchs, que ha donado casi 700.000 dólares, seguido de la Universidad de California, Citigroup y JP Morgan Chase. McCain ha recibido aproximadamente 200.000 dólares de Cerril Lynch, Citigroup, Morgan Stanley y Goldman.

Estas empresas no contribuyen directamente, sino que canalizan dinero mediante la creación de los llamados comités de acción política o a través de aportaciones personales de propietarios, empleados y sus familiares.

Goldman, el banco de inversiones más grande del mundo, ahora convertido en banco comercial, se considera uno de los probables beneficiarios del rescate. Henry Paulson, secretario del Tesoro y principal arquitecto del plan, fue presidente y consejero delegado de Goldman antes de incorporarse en el año 2006 a la administración Bush. Recibió un plus de 18,7 millones de dólares cuando abandonó Goldman. Robert Rubin, otro ex presidente de Goldman Sachs, es el ex secretario del Tesoro de Clinton y ahora es asesor de Obama.

La diferencia de trato a los representantes en el Congreso por parte del sector FIRE es especialmente acentuada en el caso de los demócratas. Los 95 demócratas que se opusieron al rescate recibieron de media un 78% menos en contribuciones que los 145 que votaron que sí.

Desembolsando unos dos mil millones de dólares desde 1989, los bancos, aseguradoras y empresas inmobiliarias han sido la principal fuente de financiación para partidos y políticos individuales en un sistema político que gira en torno al intercambio de financiación y medidas favorables a los donantes.

El 55% se ha dirigido al Partido Republicano y el 45% a los demócratas. Según el Centro, mientras se debatía sobre los contenidos de la ley, "ejércitos de lobbistas de los sectores bursátil, bancario, inmobiliario y otras financieras trataron de dejar su huella en la legislación".

domingo, 2 de noviembre de 2008

Para nombrar la corrupción



 
Nunca somos tan víctimas de nuestras metáforas como cuando hablamos de la corrupción.

Es un lugar más que común el referirse al problema de la corrupción como a un asunto donde la ética es parte importante de la clave para combatirla y erradicarla, y si bien es cierto que, efectivamente, la ética guarda relación directa tanto con la actitud que una persona asume ante su quehacer al servicio del pueblo (llámese administrar recursos públicos o prestar un servicio cualquiera de la misma naturaleza) como con la actitud de ese pueblo ante el servicio y el servidor, también lo es que los mensajes que constantemente se emiten para alertar sobre la corrupción o para hablar sobre sus efectos, son desde el punto de vista del lenguaje poco menos que desastrosos.

Frecuentemente oímos, leemos o repetimos expresiones como “el fenómeno de la corrupción es grave” o “debemos combatir el flagelo de la corrupción” y muchas otras que de seguro usted ahora mismo recuerda, donde invariablemente le atribuimos a la corrupción características que hacen que la percibamos como algo con vida y voluntad propias (como un desastre natural o una bacteria). La corrupción no es un ente, una cosa, un animal fantástico o mitológico.

Lamentablemente corrupción es un sustantivo y le va muy bien ser sujeto en todo esto. Como corrupción debemos nombrar al problema, pero sin adornarlo con elementos que lo desvirtúen. Existen corrompidos y corruptores (todos corruptos), y lo son no porque contrajeran una enfermedad o les cayera encima alguna desgracia donde su voluntad no cuenta, sino porque hacen u omiten hacer algo en perjuicio de la colectividad y obtienen con ello para sí y/o para terceros algún beneficio. Entonces hablemos preferiblemente del corrupto, de los hechos de corrupción y del problema de la corrupción.

Hablemos de hombres y mujeres que tanto por acción como por omisión son responsables, individual y personalmente, cada vez que contribuyen a que una obra no se realice correctamente o a que un servicio no se preste como es debido para que alguien obtenga alguna cosa a cambio.

No hablemos más de la corrupción como si fuese una epidemia que está fuera de control y que es ajena a nosotros. Hablemos mejor de lo miserable que es quien se aprovecha de los recursos que deben dar solución a la necesidad ajena.

Alexis Espinoza
09- 03-2007

martes, 21 de octubre de 2008

J á l o g ü i n

En el N° 10 (diciembre de 2004) de ENcontrARTE (Revista cultural alternativa) http://www.aporrea.org/

Dedicado a todos los venezolanos y las venezolanas acostumbrados a celebrar el último día de octubre de cada año el Día de Brujas.




Seguramente le ha costado leer ese título, quizás porque le ha hecho algo de “ruido” (como dirían los comunicadores), pero le aseguro que en nuestro idioma esa palabra se escribe así... ¿Verdad que es extraño?

Más extraño –y sobre todo lamentable– resulta que aceptemos como propia una fiesta y unas “costumbres” importadas de otras culturas a golpe y porrazo, que nada tienen que ver con la idiosincrasia y mucho menos con la realidad del pueblo venezolano.

Entre tantos adeptos, ¿alguien sabe qué significa o qué tiene que ver con nosotros esta nueva fiesta? ¿Para nosotros hay algo más allá de las máscaras, los adornos alegóricos (arañas, calaveras, auyamas...) y las insulsas fiestas de disfraces de ese día? ¿Acometerán padres y maestros con el mismo entusiasmo que para la Noche de Brujas nuestro Velorio de la Cruz de Mayo?... Si intentara responder ahora el resultado no sería nada alentador.

Resulta difícil admitir que seamos tan frágiles. Que estemos tan ínfimamente identificados con nuestros valores y nuestras costumbres, que con un mediano esfuerzo comercial y mediático el terreno esté abonado para que caigamos seducidos ante una manifestación cultural ajena, –muy ajena, se los aseguro– sin que por lo menos podamos percibir que la cultura propia tiene asegurada su coexistencia.


Alexis Espinoza

jueves, 16 de octubre de 2008

La guerra: negocio global y corrupción

Publicado originalmente en noviembre de 2005.

La guerra actualmente se libra con el apoyo de todos los recursos posibles, como siempre; pero hoy en día las motivaciones, la procedencia del recurso humano y el apoyo logístico no ayudan mucho a sustentar esa visión “romántica”, donde el patriotismo y la lucha contra el mal justifican cualquier acción.
Los hechos nos han enseñado que la vida de millones de personas, el legado de culturas milenarias y la preservación del ambiente no están muy alto entre las prioridades de los guerreristas.

No nos sorprenden las verdaderas razones que mueven las guerras e invasiones (dinero). A pesar de que con motivo de los “conflictos” más recientes se realizaron torpes intentos por hacerlos parecer como un acto de defensa ante la amenaza de ataques con armas de destrucción masiva, sabemos desde hace ya bastante rato que la necesidad de mantener un aparato industrial voraz y la ausencia total de escrúpulos, permitieron marcar como una amenaza mundial a dos países que no por casualidad tienen en su subsuelo reservas de gas y petróleo de las más importantes del mundo.

Esa terrible combinación de afán desmedido de lucro con falta absoluta de principios, mantiene bien aceitada la máquina de producir dólares de la guerra. Lo que acabamos de señalar es una fórmula que tiene nombre: corrupción. No hay nada más global ni a lo que nos acostumbremos con más facilidad que la corrupción. Siempre viene bien envuelta y nuestras debilidades –así sean mínimas– la ayudan a seducirnos; por eso muchas veces la tenemos frente a frente y no la reconocemos.

Las tropas de los países que inventan guerras están compuestas principalmente por gran cantidad de jóvenes excluidos étnica y/o económicamente; carne de cañón fresca que a pesar de su escasa convicción está dispuesta a arriesgar la vida en procura de una existencia con menos carencias. Pero el costo político del regreso de los muertos y de los crímenes de guerra del ejército regular, han puesto de moda la utilización de mercenarios que organizados en unidades paralelas a las regulares, hacen el trabajo más sucio y mueren “privadamente”; por ellos solo hay que rendir cuentas de orden financiero, ya que –¡Oh, pequeño detalle!– resultan más caros los “contratistas” llevados de cualquier parte del mundo con jugosos sueldos, que los soldados “propios”.


La privatización de la guerra no se queda en los que reparten y reciben metralla. Asuntos como, por ejemplo, la tintorería y los comedores en las “zonas en conflicto”, los manejan empresas que ganan astronómicas sumas de dinero por la prestación de unos servicios de calidad muy discutible. Pero en la guerra la ropa limpia y la buena comida son secundarias; en cambio, es prioritario contratar esos servicios con empresas del entorno más próximo del alto gobierno, no por un asunto de tráfico de influencia (el responsable de la cartera de Defensa del gran hacedor de la guerra fue, coincidencialmente, ejecutivo del principal consorcio contratista) o de la más directa corrupción (groseros sobreprecios que de seguro espantarían al mismísimo Diego Arria), sino porque está en juego la seguridad nacional, hemisférica y mundial; la seguridad que dibujan ellos, los patriotas, los buenos, los que luchan contra el mal dondequiera que esté.

¿Qué es lo reprochable de enriquecer junto a los amigos con el negocio de la guerra?...

¿Dónde está Transparencia Internacional? ¡Ah, sí!: está encuestando a ejecutivos de las principales empresas y gente influyente por todo el mundo a ver cómo perciben a los gobiernos de sus distintos países.

Alexis Espinoza